martes, 1 de septiembre de 2009

LA IMPORTANCIA DEL JUEGO EN LA VIDA DEL NIÑO

LA IMPORTANCIA DEL JUEGO EN LA VIDA DEL NIÑO


Para cada uno de nosotros, adultos, padres de familia, educadores, responsables en un momento u otro de tomar decisiones importantes que pueden tener un impacto en el futuro de los niños de nuestro país, es importante estar profundamente convencidos de la importancia del juego

En las sociedades antiguas, la infancia se reducía a un corto periodo de insuficiencia física y de dependencia frágil. Muy temprano, el niño se mezclaba al mundo de los adultos y compartía sus trabajos y sus juegos. Los historiadores y psicólogos mencionan de manera casi unánime el desconocimiento generalizado que tienen numerosas culturas de los primeros años de vida así como la aparición tardía del sentimiento de infancia como nivel de conciencia de las características que distinguen esencialmente al niño del adulto.
El niño de hoy adquirió en gran parte el derecho de ser diferente, adquirió el derecho de aprender a través del juego. Nuestra sociedad actual reconoce, al menos en principio y de modo todavía teórico, el derecho a jugar.

UN NIÑO MAS AUTONOMO Y MÁS ACTIVO

El juego permite el contacto del niño con el mundo, el afinamiento de la coordinación motora, juego de fantasía, juegos con amigos imaginarios, juegos de construcción, juego colectivo, juego electrónico e informático, etc. El juego siempre debe ser entretenido. La vida del niño, puede ser experimentando un cúmulo de juegos cautivantes y variados. Cuando se juega no significa que se este perdiendo el tiempo, el juego es la forma fundamental en que los niños aprenden cosas sobre sí mismo y los demás. Es un aspecto básico de su desarrollo físico, emocional y cognitivo.


EL JUEGO: Elemento de transmisión Social de Valores

El juguete es un elemento estimulador del juego; es también, sin duda, un elemento de transmisión social de valores y modelos, y los mismos objetos de juego toman en el curso del desarrollo, nuevos significados. Por ejemplo, durante las primeras etapas de juego, el niño bañaba la muñeca, le daba de comer y la acostaba. Con el tiempo, aparecen modificaciones lúdicas; la conversión de la niña en mamá y de la muñeca en hija, da lugar a que los actos de bañar, dar de comer y preparar la comida se transformen en responsabilidades del niño. En esas acciones se manifiesta ahora la actividad de la madre y padre con el niño, su amor y su ternura; claro, que eso depende de las condiciones concretas de la vida del niño.
También, porque los niños y las niñas juegan de diferentes maneras y buscan juguetes diferentes, se puede discutir si se trata de un hecho adquirido o cultural, o si, por el contrario se basa en las necesidades psicológicas, pero raramente se puede argumentar una condición genética. En este camino de comprensión y aceptación del propio sexo, se necesitan signos de identificación.El juego, durante una etapa que puede ir desde los 7 hasta los 12 años, necesita tener referentes diferenciados por sexo. Pero si, por tradición, sólo damos muñecas y cocinas para las niñas y coches, tecnología y mecánica para los niños, estamos manteniendo un círculo cerrado.
¡Jugar por el placer de jugar! Jugar con o sin juguetes, pero ¡poder jugar! Jugar para vivir la infancia como deberían hacerlo todos los niños de este planeta. Incluso si el juego no hace milagros, puede ayudar de manera sorprendente a echar raíces en la vida.

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